El ojo maldito

Ilustración de Raúl García

Después de leer estas líneas con que comienza el cuento «El corazón delator», de Edgar Allan Poe, seguro que sientes la necesidad de venir a la BLO para saber cómo continúa la historia. Te esperamos.

Me es imposible decir cómo me entró aquella idea en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre… Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.

«El corazón delator» (1843), de Edgar Allan Poe. Traducción de Julio Cortazar. Relatos fantásticos, 1992.

SIGNATURA: N ANT rel

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