Hekinah degul

Os ofrecemos hoy uno de los más conocidos episodios de esa gran novela de aventuras que es Los viajes de Gulliver:

Estaba sumamente cansado, lo que, con el calor reinante y el casi cuartillo de coñac que bebiera al abandonar el barco, hizo que me sintiera con hartas ganas de dormir. Me eché sobre la hierba, que era muy corta y suave, y dormí tan profundamente como no recuerdo haberlo hecho en mi vida, durante más de nueve horas, según calculé, pues amanecía cuando desperté. Fui a levantarme, pero no pude moverme: tendido como estaba de espaldas, descubrí que tenía los brazos y las piernas firmemente sujetos al suelo por ambos lados, y el pelo, largo y espeso, atado de la misma manera. Además sentía unas tenues ligaduras de lado a lado del cuerpo desde los sobacos hasta los muslos. Lo único que podía hacer era mirar para arriba; el sol comenzaba a calentar y la luz me hería la vista. Podía oír un ruido confuso a mi alrededor, pero en la postura en que estaba no podía ver otra cosa que el cielo. A poco sentí que algo se movía sobre mi pierna izquierda y que, avanzando blandamente sobre el pecho, me llegaba hasta cerca de la barbilla; dirigiendo los ojos hacia abajo cuanto pude, observé que se trataba de un ser humano de menos de quince centímetros, que traía en las manos un arco con flecha y una aljaba a la espalda. Al mismo tiempo sentí que al menos otros cuarenta de la misma especie, según supuse, venian tras el primero. Mi asombro fue mayúsculo y solté un rugido tan fuerte que todos ellos echaron a correr despavoridos, lastimándose algunos, como después se me dijo, en las caídas que sufrieron al saltar desde mis costados al suelo. Sin embargo, pronto volvieron, y uno de ellos se aventuró tan cerca como para verme toda la cara, levantando las manos y los ojos para expresar su estupor, gritó con voz chillona pero clara: hekinah degul; los otros repitieron las mismas palabras, pero yo no supe entonces qué querían decir. Como el lector puede suponer, continuaba allí tendido con gran desasosiego.

Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift.

SIGNATURA: N SWI via

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