Frankenstein 200

Frankenstein 200

Entre las efemérides literarias de 2018 que recordaremos con motivo del Día del Libro, destaca el bicentenario de la publicación de la novela de Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley. Hemos preparado una exposición sobre curiosidades acerca de esta novela. Puedes verla en la vitrina exterior de la biblioteca o aquí, en la red, pulsando en la imagen.

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II Certamen Literario de Poesía y Relato Corto «IES La Orden»

Os presentamos las bases del II Certamen Literario de Poesía y Relato Corto «IES La Orden», dedicado este año al poeta francés Guillaume Apollinaire, creador de los caligramas, y a la escritora Mary Shelley, autora de la novela de Frankenstein. Consúltalas pinchando sobre la imagen.

Un chorizo gótico

chorizo gótico

Nuestros alumnos de 2º de ESO bilingüe han realizado una actividad creativa multidisciplinar tomando como punto de partida las Greguerías, una colección de metáforas humorísticas debidas al ingenio del escritor madrileño Ramón Gómez de la Serna (1888-1963).

Después de analizar varias greguerías en clase de Lengua, han creado las suyas propias, que, posteriormente, han traducido al francés para trabajar con ellas distintos modelos de caligrafía en clase de Educación Plástica, con el profesor Pablo del Castillo. Esperamos poder disfrutar pronto de algunas muestras de este trabajo en el blog de la asignatura.

Mientras tanto, os ofrecemos algunos ejemplos de las greguerías inventadas por nuestros estudiantes. Una de las más celebradas ha sido la de Iván Rodríguez: «La morcilla es un chorizo gótico», una actualización de la greguería de Ramón Gómez de la Serna que dice que la morcilla es «un chorizo fúnebre». Nuestro alumno Manuel Almendrote ha ilustrado con mucha gracia la greguería de su compañero: con ella ilustramos nosotros esta entrada.

Estas son otras de las “ocurrencias” de nuestros poetas de 2º de ESO B:

«Los murciélagos son los ladrones de las vocales» (Antonio Sotomayor)

«El repetidor pasa de todo menos de curso» (Maru Arce)

«El despertador es el criminal del sueño» (Javier Torres)

«Los besos son caramelitos que endulzan la boca de los amantes» (José A. Pedraza)

«La cuchara es la excavadora de la sopa» (Juanma Camacho)

«Al enchufe le sale la electricidad por los ojos» (Irene Gamero)

«La primavera es el carnaval de la naturaleza» (Manuel Almendrote)

«Los cipreses son árboles que llevan las almas al cielo» (José Antonio Benítez)

«La batidora es el sicario del tomate» (Elena Gómez)

«Hay libretas confusas porque están rayadas» (Sara Gutiérrez)

«El balón es lo más querido por los jugadores y lo más golpeado» (Noelia Ortiz)

«La felicidad es efímera como el viento» (Álvaro Rachón)

«La cebra era la reina de la televisión en blanco y negro» (Paula Delgado)

«Las cenizas son las únicas supervivientes del fuego» (María Yu)

«La cereza es un pendiente con un rubí engastado» (Rocío Márquez)

«El compás se marea si trabaja mucho» (Nico Burga)

«Las pasas son las abuelas de las uvas» (Natalia Macías)

«La jirafa es el rascacielos de la sabana» (Adrián Moreno)

«El 8 es un 0 que se apretó demasiado el cinturón» (Juanjo Fernández)

«La raqueta de bádminton es el cazamariposas de los volantes» (Noelia Rueda)

«El 4 es una silla equilibrista» (Ale Fernández)

Día de la Poesía

Durante este trimestre, el Taller de Lectura de 2º de ESO se ha centrado en la poesía. Hoy, que se celebra el Día Mundial de la Poesía, queremos compartir con todos los seguidores del blog los poemas que más han gustado a nuestros alumnos. Son estos:

VIVE LA VIDA

Vive la vida. Vívela en la calle
y en el silencio de tu biblioteca.
Vívela en los demás, que son las únicasLuis Alberto de Cuenca
pistas que tienes para conocerte.
Vive la vida en esos barrios pobres
hechos para la droga o el desahucio
y en los grises palacios de los ricos.
Vive la vida con sus alegrías
incomprensibles, con sus decepciones
(casi siempre excesivas), con su vértigo.
Vívela en madrugadas infelices
o en mañanas gloriosas, a caballo
por ciudades en ruinas o por selvas
contaminadas o por paraísos,
sin mirar hacia atrás.
Vive la vida.

LUIS ALBERTO DE CUENCA

* * *

Y DIOS ME HIZO MUJER

Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y plieguesGioconda Belli
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.

GIOCONDA BELLI

* * *

EN LA TUMBA DEL SOLDADO DESCONOCIDO

Con qué alegría marchan los hombres a la guerra
Con qué entusiasmo limpian y cargan sus fusiles
Con qué fervor cantan sus himnos de combateÓscar Hahn
Con qué ansiedad toman su puesto en la trinchera
Con qué inquietud oyen el ruido de las bombas
Con qué insistencia silban las balas en el aire
Con qué lentitud corre la sangre por su frente
Con qué estupor miran sus ojos el vacío
Con qué rigidez yacen sus cuerpos en el barro
Con qué premura son arrojados en la fosa
Con qué rapidez son olvidados para siempre

ÓSCAR HAHN

* * *

APRENDIENDO EL CAMINO

El abuelo comenzó a chapear la hierba,
el machete se agarra así y asá, me decía;
luego tomó el azadónHumberto Ak'abal
y comenzó a levantar la tierra;
el azadón se usa así
Y yo detrás de él.

Al final del día
me entregó el azadón y el machete:
bueno, éste es el camino,
trabajo, siempre trabajo, desde aquí
hasta que se te acaben los pasos
o hasta que se te acabe el camino.

HUMBERTO AK’ABAL

* * *

LOS JUGUETES

Cuando la infancia pasa
los juguetes se vuelven tristes.
Una melancolía sorda aparece
en sus desgarradores ojos de vidrio.José Emilio Pacheco

Siente su muerte.
Saben que los espera en un desván
su infinito destierro de cadáveres.
Y con ellos se mueren para siempre
los días del niño.

Oso, conejo, ardilla de un bosque antiguo
vuelto ceniza.
Ni ahora ni nunca
volverán a los brazos que acompañaron.

JOSÉ EMILIO PACHECO

* * *

¿ACASO HACE FALTA MÁS?

La oigo subir por la escalera,
es ella, pienso,
estoy seguro,
solo ella es capaz
de sacarle esa música
al cemento.Karmelo Iribarren
Ya está aquí,
abro la puerta, la ayudo
con las bolsas:
pan, jamón,
cerveza, café, queso…,
comemos
y nos reímos un rato
del mundo.

¿Que por qué?
Ni lo sé
ni me importa.

Es miércoles,
tres de marzo,
un día gris, oscuro,
sin historia,

un día de perros, sí,

pero estamos enamorados.

¿Acaso hace falta más?

KARMELO C. IRIBARREN

* * *

TESTAMENTO

A mis hijos

Les dejo una escalera
tambaleanteClaribel Alegría,poeta Nica -Salvadoreña
inconclusa
tiene peldaños rotos
otros están podridos
y más de alguno
entero.
Repárenla
elévenla
suban por ella
suban
hasta tocar la luz.

CLARIBEL ALEGRÍA

Vida, visión, imaginación

Delibes

Hoy se cumplen ocho años de la muerte de uno de los escritores españoles más queridos y respetados del país, Miguel Delibes. Ha sido trending topic en Twitter y ha vuelto a ocupar un importante espacio en las páginas de cultura de nuestros principales periódicos. El escritor que mejor retrató la España rural y de las ciudades de provincia de su tiempo nos dejó también certeras reflexiones sobre el arte narrativo, como esta, incluida en su diario de principios de los 70 titulado Un año de mi vida:

«Creo que el novelista mezcla proporcionalmente lo que vive, lo que ve y lo que imagina. En sustancia pienso que el arte de novelar consiste en acertar a ensamblar estos materiales de distinta procedencia en una misma historia.»

El legado

Rafael Cansinos Assens fue uno de los escritores más importantes de la generación del 14, que tanto contribuyó a la modernización de nuestra literatura. Al libro El llanto irisado, pertenece “El reloj”, un cuento que reflexiona sobre el tiempo y la muerte, y que finaliza así:

—¿Qué quería usted, padre? —exclamó de pronto la hija mayor, alarmada por un gesto del anciano, ese gesto inefable con el que los enfermos dan a entender que se sienten morir.

Y llegose al viejo y arrodillose a sus pies, como para recibir su bendición. El anciano abrió muchos los ojos, y, mirándola de un modo misterioso, le dijo:

—Me muero.

Luego, con semblante lleno de angustia y con una dolorosa expresión de indigencia, fue posando la mirada en los humildes muebles del aposento, como si buscase algo precioso que legar a sus hijas. De pronto, tendió las manos en dirección al reloj, como si quisiera recoger el reflejo de sol que llenaba de claridad el muro.

—¡El reloj! —murmuró—. ¡El reloj! ¡Ya no tiene cuerda!

Efectivamente; el péndulo dorado, que como un puñal cortaba el hilo del tiempo, se había detenido y brillaba, quieto, en la diafanidad de la urna.

—¡El reloj! —volvió a clamar el moribundo.

La hija mayor llamó entonces a la hermana, y entre las dos, conteniendo su llanto, descolgaron, como otras veces, la pesada caja, y, puestas de rodillas, presentáronsela entre sus brazos al moribundo, como si fuera su primer nieto.

Con mano trémula, el anciano buscó el corazón de la máquina y dotola de movimiento a expensas de su vida. Las hijas callaban, como si comprendieran toda la misteriosa solemnidad del instante. Cuando el anciano volvió a oír la sencilla y monótona música de aquel pavoroso laúd, sonrió de un modo inefable, como transido de misterioso júbilo. Se moría. El generoso esfuerzo le había costado la vida, y ni siquiera tenía ya ánimos para bendecir a las hijas, arrodilladas.

Pero sus ojos sonreían, como si su alma tuviese la conciencia de haberles legado una dote incomparable: el tiempo y su inmortalidad, encerrados en aquella urna.

El lector es el músico del libro

Discurso Atwood

Ya sabéis que nos encanta Margaret Atwood. Fue la autora a la que homenajeamos el pasado 16 de octubre con motivo del Día de las Escritoras. Ahora nos ha llegado a la biblioteca el discurso que pronunció en 2017 al recibir el Premio de la Paz de los Libreros Alemanes, y no podemos dejar de compartir en nuestro blog este fragmento en el que habla de la función social del escritor y de la relación entre éste, el libro y el lector.

Durante muchos y muchos siglos, el arte se desarrolló al servicio de los gobernantes: de monarcas, emperadores, papas, duques y demás. Sin embargo, desde épocas románticas y postrománticas las espectativas respecto al creador artístico han sido otras. La creadora o el creador artístico sin duda ha de cantarle las verdades al poder, contarle las historias que han sido ocultadas, dar voz a quienes no la tienen. Y son muchos los escritores que lo han hecho; a menudo se han complicado la vida por ello, a veces incluso la han perdido. Aun así, han sentido la obligación de crear. Han escrito en secreto, han sacado clandestinamente sus manuscritos de lugares peligrosos poniendo en juego su vida. Han llegado desde muy lejos, como el mensajero en el Libro de Job, para decirnos, desvaneciéndose de agotamiento: «Yo soy el único que escapé para contártelo.»

Para contártelo a ti. A ti, estimado lector, en singular. Un libro es una voz que te habla al oído; el mensaje, mientras lo lees, se dirige únicamente a ti. Leer un libro es sin duda la experiencia más íntima que se nos puede brindar sobre el interior de la mente de otro ser humano. Escritor, libro y lector: en ese triángulo, el libro es el mensajero. Y los tres forman parte de un acto de creación, al igual que el compositor, el músico que interpreta la melodía y el oyente participan juntos en ella. El lector es el músico del libro.