El top 10 de Gloria

El top de Gloria

Hoy tenemos el gusto de presentaros las preferencias literarias de Gloria Lanchas, profesora de Servicios a la Comunidad de nuestro centro. Ella se define como “profe y educadora a partes iguales”, y en su formación como persona y como profesional de la educación tienen mucho peso sus lecturas. Conozcámoslas.

  • ¿Tu cuento preferido?

El cuento «El elefante encadenado», de Jorge Bucay. Me gusta mucho porque invita a reflexionar en la humanidad, en cómo a las personas, al igual que a los animales, nos han puesto límites de los cuales es difícil desprendernos: algunos se acostumbran a ellos y otros intentan superarlos.

  • ¿Qué libro no te cansas de leer y releer?

No suelo releer libros, pero hay uno en especial que me gustó tanto que leí casi tres veces seguidas: «Los renglones torcidos de Dios», de Torcuato Luca de Tena.

  • ¿Qué primera frase de un libro es tu favorita?

Como empiecen me da igual, pero como terminen… ¡siempre me gustan con final feliz y un ¨colorín colorado, este cuento ha terminado”!

  • ¿El libro que marcó tu infancia?

Sin duda alguna «Cinco panes de cebada», de Lucía Baquedano. Sin quererlo me ha marcado para ser lo que ahora soy: profesora. Y que conste que he trabajado como educadora social unos cuantos años, que esto vino como una casualidad, la mejor casualidad de mi vida.

  • ¿La mejor película sobre un libro que has visto?

No me gusta ver las películas basadas en libros, sobre todo si he leído el libro antes, ya que pierden la esencia. Pero si puedo hablar bien de alguna adaptación sería la que hicieron en televisión de «El tiempo entre costuras», basada en el libro del mismo nombre de la escritora María Dueñas.

El tiempo entre costuras

  • ¿Un autor o un libro que merecería ser más conocido o valorado?

El vagón de las mujeresMás bien alguna escritora… Tenemos muchas mujeres escritoras que merecen ser reconocidas y leídas, como Maruja Torres, Lucía Extebarría, Espido Freire y Margaret Atwood, entre otras.

Un libro que me he leído últimamente y me ha encantado es «El vagón de las mujeres», de Anita Nair. Trata sobre un viaje en tren por la India y toda la historia se desarrolla en un vagón destinado a las mujeres, las cuales se enfrentan a la difícil situación que es vivir en India siendo mujer.

  • ¿Una obra maestra de la literatura que has sido incapaz de leer hasta el final?

A pesar de ser manchega tengo que reconocer que no he terminado «El Quijote» y otro libro que se me ha resistido mucho es «Cien años de soledad».

  • ¿Tu librería favorita?

Sobre todo las de libros antiguos. Me enamoré de una en Lisboa; y en Barcelona, me encanta ir a Altair, especialista en libros de viajes, o La Central, en pleno centro de la ciudad.

Gloria Lanchas

  • ¿A qué autor contemporáneo le otorgarías el Nobel?

¡Ni idea! Pero seguro que a alguna mujer de las que he mencionado antes… ¡¡Es necesario visibilizarlas más!!

  • ¿Autor del pasado con el que te encantaría compartir un café, irte de juerga o casarte?

Sin duda alguna me tomaría un café con Eduardo Galeano, me quedaría embobada mirando cómo habla de la situación en América Latina. De juerga o de casarse hablamos en otro momento…

Galeano

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Libros con sentido

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Nuestros estudiantes de Educación Infantil de los módulos de Autonomía Personal y Salud Infantil de 1º C y de Juego Infantil y su Metodología de 2º C han realizado un interesantísimo trabajo bajo la supervisión de su profesora Mª Carmen Gastalver. Se trata de unos libros sensoriales, elaborados por ellos mismos, destinados a aquellos alumnos y alumnas de Educación Infantil que presentan alguna limitación sensorial. Libros con mucho sentido, hechos con mucho amor, que les han quedado preciosos y que ahora exponemos en nuestra biblioteca. ¡Enhorabuena!

 

La gallina y otros bichos

¿Te gustan los animales? Si es así, seguro que te gusta también el libro Hasta (casi) 100 bichos, de Daniel Nesquens, que reúne, a modo de bestiario, la descripción de casi cien animales, con un humor que debe mucho a su maestro Jardiel Poncela, del que nos destaca una cita: “El hombre es el animal que más se parece al hombre”. Os presentamos como aperitivo un fragmento de la entrada dedicada a la gallina:

La Gallina es un ave doméstica a la que le encantaría poseer un aspirador y pasarlo por el suelo para encontrar fácilmente las larvas, lombrices y gusanos con que alimentarse. La gallina se cría, normalmente, en los pueblos.

El objeto de su cría es aprovechar sus huevos. Huevos hay de muchos tipos: si está lloviendo, pasados por agua; si no se rompen, duros; si son de chocolate, de pascua; si se sostienen en pie, de colón…

En el principio de los tiempos la gallina ponía sus huevos y nadie sabía qué hacer con ellos, hasta que un día acertó a caer un huevo en una sartén donde se estaba friendo una pequeña cantidad de aceite de oliva: el resultado todos lo conocemos. Aunque se tuvo que esperar cerca de cien años para que una patata cortada en tiras se cayera en una sartén donde se estaba friendo un huevo.

Leamos al 27

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Este sábado es el Día de la Lectura en Andalucía. Además se cumplen 90 años del homenaje a Luis de Góngora que hicieron los poetas de la generación del 27 en el Ateneo de Sevilla y que se considera el acto fundacional del grupo. ¡Qué mejor manera, por tanto, de celebrar esta fecha que leyendo a los poetas de esta generación excepcional!

Desde la biblioteca hemos seleccionado una serie de textos que hemos ilustrado con fotografías de pinturas, dibujos y esculturas de los artistas plásticos de esa misma generación, entre los que destacan nombres tan importantes como Pablo Picasso, Juan Gris, Salvador Dalí o Maruja Mallo.

En nuestra selección, junto a los nombres que conforman el canon tradicional del 27 (Salinas, Guillén, Lorca, Alberti, Cernuda, Diego y Aleixandre), aparecen otras voces, durante mucho tiempo postergadas, y hoy por fin rescatadas del olvido: nos referimos a las Sinsombrero, mujeres, como Carmen Conde, Concha Méndez o Ernestina de Champourcín, que contribuyeron también decididamente a la renovación de nuestras letras. En los archivos de RTVE tenemos un magnífico documental que nos acerca a su obra. Os lo enlazamos. No hay que perdérselo.

Sin Sombrero

En las clases de Lengua, se va a dedicar parte del tiempo lectivo de esta semana y de la que viene a leer poemas del 27. También, a difundir el manifiesto por la lectura que este año ha escrito la periodista y novelista andaluza Eva Díaz Pérez con motivo del Día de la Lectura y que contiene frases tan sugestivas como ésta:

No dudemos en seguir este consejo. En la poesía del 27 encontraremos mucho horizonte que admirar.

Chopin para las tardes frías

Piano de Chopin
Piano perteneciente a Chopin

¿La tarde es fría, de otoño, y te invade la melancolía? Es un momento ideal para dejarse envolver por la música de Chopin. No lo decimos nosotros, lo dice el poeta argentino Francisco Luis Bernárdez en su Soneto a Chopin:

¿De dónde vienes por la tarde fría
llorando entre las hojas olvidadas,
para dar luz a cosas apagadas
y eternidad a mi melancolía?

¿Hacia qué tarde fría de qué día
y hacia qué criaturas ignoradas
llevas entre tus penas desveladas
ésta que ya no sé si es tuya o mía?

¿Quién nos distinguirá cuando, mañana,
lleguemos con amor a una ventana
donde alguien llore sin saber por qué,

y, recogiendo su dolor profundo,
sigamos confundidos por el mundo
hacia otro ser que sollozando esté?

El armario

El león, la bruja y el armarioTal día como hoy de 1963, muere en Oxford C. S. Lewis, el autor de Las Crónicas de Narnia, una de las más apasionantes sagas de la literatura fantástica juvenil. Os ofrecemos un fragmento de la primera novela de la serie: El león, la bruja y el armario. La acción se desarrolla durante la Segunda Guerra Mundial. Para protegerlos de los bombardeos, cuatro hermanos son llevados a la casa rural del profesor Digory Kirke. Mientras exploran la casa, Lucy, la más pequeña de los hermanos, hace un insólito descubrimiento…

La niña se quedó atrás porque pensó que valía la pena intentar abrir la puerta del armario, aunque estaba casi segura de que estaría cerrada con llave. Ante su sorpresa se abrió con facilidad y cayeron al suelo dos bolas de naftalina.

Al mirar dentro, vio varios abrigos colgados, que en su mayoría eran largos y de piel. No había nada que a Lucy le gustara más que el olor y el tacto de la piel, así que se metió inmediatamente en el armario, se cobijó entre los abrigos y restregó el rostro contra ellos, dejando la puerta abierta, desde luego, porque sabía que era una soberana tontería encerrarse en un armario. No tardó en introducirse más en él y descubrió que había una segunda hilera de abrigos colgados detrás de la primera. Estaba muy oscuro allí dentro así que estiró los brazos hacia delante para no chocar de cara contra el fondo del armario. Dio un paso más —luego dos o tres— esperando siempre palpar el fondo de madera con la punta de los dedos; pero no lo encontró.

Lucy y el armario

«¡Madre mía! ¡Este armario es enorme!», pensó Lucy, avanzando más aún, a la vez que apartaba a un lado los suaves pliegues de los abrigos para poder pasar. Entonces notó que había algo que crujía bajo sus pies. «¿Serán más bolas de naftalina? », se preguntó, inclinándose para palparlo con la mano. Pero en lugar de tocar la dura y lisa madera del suelo del armario, tocó algo blando, arenoso y sumamente frío.

—Esto es muy raro —dijo, y dio un paso o dos más al frente.

Al cabo de un instante se percató de que lo que le rozaba el rostro y las manos ya no era suave piel sino algo duro y áspero e incluso espinoso.

—¡Vaya, pero si son ramas de árboles! —exclamó.

Y entonces vio que había una luz más adelante; no unos cuantos centímetros más allá donde debería haber estado la parte posterior del armario, sino bastante más lejos. Algo frío y blando le caía encima, y no tardó en descubrir que estaba de pie en medio de un bosque en plena noche con nieve bajo los pies y copos cayendo desde lo alto.

Lucy se asustó un poco, pero también la embargó la curiosidad y la emoción. Miró por encima del hombro y allí, entre los oscuros troncos de los árboles pudo ver aún la puerta abierta del armario e incluso vislumbrar la habitación vacía de la que había partido; pues, como era de esperar, había dejado la puerta abierta, ya que sabía que era una soberana tontería encerrarse en un armario. Allí aún parecía ser de día. «Siempre puedo regresar si algo sale mal», pensó, y empezó a avanzar, con la nieve crujiendo bajo sus pies mientras cruzaba el bosque en dirección a la otra luz. La alcanzó al cabo de unos diez minutos y descubrió que se trataba de un farol. Mientras estaba allí de pie, contemplándola, preguntándose por qué había un farol en medio de un bosque y también qué haría a continuación, oyó un golpeteo de pasos que se dirigían hacia ella. Y, casi inmediatamente después, una persona muy extraña surgió de los árboles y penetró en el haz de luz que proyectaba el farol.

Era apenas un poco más alto que Lucy y sostenía un paraguas sobre la cabeza, blanco por la nieve. De la cintura para arriba era igual que un hombre, pero sus piernas eran como las de una cabra —con un pelaje de un negro lustroso— y en lugar de pies tenía pezuñas de cabra. También tenía cola, pero Lucy no la vio al principio ya que reposaba tranquilamente sobre el brazo que sostenía el paraguas para impedir que se arrastrara por la nieve.

Crónicas de Narnia

Llevaba una bufanda roja de lana alrededor del cuello y su piel también era bastante rojiza. Tenía la cara menuda, extraña pero agradable, con una barba corta y puntiaguda y una melena rizada de la que sobresalían dos cuernos, uno a cada lado de la frente. Como ya he dicho, con una mano sostenía el paraguas; en el otro brazo llevaba varios paquetes envueltos en papel marrón. Entre los paquetes y la nieve parecía que acabara de realizar sus compras de Navidad. El recién llegado era un fauno, y cuando vio a Lucy se sobresaltó de tal modo que dejó caer todos los paquetes.

—¡Válgame Dios! —exclamó el fauno.