Gustosa conversación

la-viuda-valenciana

Hoy, en nuestra sección de citas literarias, os traemos la definición de libro que nos da Lope de Vega en su comedia La viuda valenciana, que podéis ver en la versión de Estudio 1 de RTVE, con Aitana Sánchez Gijón como protagonista. Pincha en la imagen para acceder al vídeo.

Gustosa conversación
es cualquier libro discreto,
que si cansa, de hablar deja;
es amigo que aconseja
y reprehende en secreto.

El mejor bajel

black-white_photograph_of_emily_dickinson2Tal día como hoy, 10 de diciembre, del año 1830, nació la poeta estadounidense Emily Dickinson. Aunque escribió casi 1800 poemas —la mayoría brevísimos—, durante su vida sólo se publicaron cinco, casi siempre sin su consentimiento o sin su firma. Nunca llegó a intuir que se convertiría en la poeta más célebre de la literatura norteamericana.

En uno de sus poemas más conocidos, se haya una interesantísima imagen para definir las emociones que nos aporta la lectura: el libro es una fragata, un bajel, que nos trasporta a tierras lejanas.

Para fugarnos de la tierra
un libro es el mejor bajel;
y se viaja mejor en el poema
que en el más brioso y rápido corcel.

Aun el más pobre puede hacerlo,
nada por ello ha de pagar:
el alma en el transporte de su sueño
se nutre sólo de silencio y paz.

libro-bajel

La poeta española Almudena Guzmán —no sabemos si bajo la influencia de Dickinson— recupera en otro poema, que a continuación os ofrecemos, el tema de la poesía como aventura en el mar. Gracias a su magia, puedes ser grumete, timonel y capitán a la vez:

Y qué decir de la poesía
de la que eras grumete,
timonel y capitán a la vez,
siempre avanzando cara al sol
o contra el viento,
siempre izadas en medio de la lluvia
o trepando por la primavera de los mástiles
las velas de nieve de su corazón,
las rojas azaleas de su bandera.
Entonces el tiempo pasaba rápido como una bandada de delfines
limpiando la cubierta de inútiles aparejos,
sorteando los escollos de falso coral,
evitando el transitado cabotaje;
de los piratas amabas la magia
de convertir en propio el oro ajeno,
de los marinos oficiales odiabas el engaño
de trocarlo en galonada baratija de nadie.
Y al atardecer,
subida al palo mayor catalejo en mano,
sentías que todo aquello que no era tierra a la vista
era tuyo.

Semana de la lectura: la lectura nos hace más humanos

La lectura no nos hace -necesariamente- mejores, pero sí nos hace más humanos, como sostiene el escritor mexicano Jorge Volpi en su reciente ensayo Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción:

Cuando no descansa en un dogma, la ficción nos permite, por el contrario, ensanchar nuestra idea de lo humano. Con ella no sólo conocemos otras voces y otras experiencias, sino que las sentimos tan vivas como si nos pertenecieran.

No importan el lugar o la época, las diferencias sociales o las costumbres: nuestro cerebro siempre nos impulsa a colocarnos en el lugar de los personajes de un cuento o de una novela. Todos somos capaces de ser Aquiles o Arjuna, Emma Bovary o Aureliano Buendía, Hitler o Adriano, o incluso un perro o un alienígena, siempre y cuando sus actos nos permitan dilucidar en su interior algo similar a una conciencia.

No quiero exagerar: leer cuentos y novelas no nos hace por fuerza mejores personas, pero estoy convencido de que quien no lee cuentos y novelas -y quien no persigue las distintas variedades de la ficción- tiene menos posibilidades de comprender el mundo, de comprender a los demás y de comprenderse a sí mismo. Leer ficciones complejas, habitadas por personajes profundos y contradictorios, como tú y como yo, como cada uno de nosotros, impregnadas de emoción y desconcierto, imprevisibles y desafiantes, se convierte en una de las mejores formas de aprender a ser humano.

Semana de la lectura: la lectura de los clásicos

Borges opinaba que un clásico era “aquel libro que una nación o un grupo de naciones o el largo tiempo han decidido leer como si en sus páginas todo fuera deliberado, faltal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término”: esa preferencia, que bien podría ser -en opinión de Borges- una superstición, propiciaba la lectura de esos textos “con previo fervor y con una misteriosa lealtad”. Hoy, esa superstición y esa lealtad se han perdido y han sido sustituidas por la superstición del mercado, que ha convertido al libro en un producto y que considera que el mejor libro es el que más se vende.

Al atropello de los mercados, oponemos la sabiduría del escritor italiano Italo Calvino, que, en su ensayo ¿Por qué leer a los clásicos?, nos regalaba argumentos de peso para regresar a estas lecturas: “un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir”; “toda relectura de un clásico es una lectura de descubrimiento como la primera”; “los clásicos son libros que cuanto más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad”…

Una de las paradojas de la literatura clásica es que en ella la palabra perdura pero para decir algo diferente: su sentido varía al variar el mundo al que se dirigían los autores que la forjaron. Sobre esta paradoja -y algunas otras- trata el poema de José Emilio Pacheco que os ofrecemos a continuación y con el que cerramos el artículo de hoy:

CHAPULTEPEC: LA CALZADA DE LOS POETAS

En el Bosque de Chapultepec y cerca del lago hay una calzada
en que se levantan monumentos de bronce a los poetas mexicanos.
Guía de la Ciudad de México

Acaso más durable que sus versos el bronce
y nadie alza los ojos para mirarlos.
Aquí en el bosque sagrado,
cerca del lago y la fuente,
enmedio de los árboles que se mueren de sed,
por fin se encuentran en paz.

La hojarasca de otoño les devuelve en la tarde
palabras que dejaron sin saber para quién ni cuándo.

Y perduran en bronce porque escribieron.
(No para estar en bronce escribieron.)

Extraña sensación esta vida inmóvil
que sólo se reanima cuando alguien los lee.

¿Qué leemos
cuando leemos?
¿Qué invocamos
al decirnos por dentro lo que está escrito por ellos
en otro tiempo, incapaz
de imaginar el mundo como es ahora?

Algo muy diferente sin duda alguna.
Se gastan las palabras, cambia el sentido.

Aquí bajo el sol, la lluvia, el polvo, el esmog, la noche
yacen los prisioneros de las palabras.

Semana de la lectura: las cualidades del lector

Andalucía celebra este viernes el Día de la Lectura. El IES La Orden adelanta esta celebración al lunes con la inauguración de su Feria del Libro, que de nuevo acoge nuestra biblioteca, y que organiza nuestro DACE. Además, desde hoy hasta el viernes, publicaremos cada día en El blog de la BLO un artículo dedicado a esa actividad del espíritu que, como nos recordaba Sampedro, “enriquece la vida”, “enseña y conmueve”.

Hoy nos centramos en las cualidades del lector. En su Curso de literatura europea, Vladimir Nabokov nos habla de una encuesta que realizó entre los estudiantes de una universidad de provincia en la que impartió un cursillo. Se trataba de que los estudiantes eligiesen, de una lista de diez cualidades, las cuatro que les pareciera que, combinadas, equivaliesen a un buen lector. Estas eran las diez que Nabokov propuso:

  1. Debe pertenecer a un club de lectores.
  2. Debe identificarse con el héroe o la heroína.
  3. Debe concentrarse en el aspecto socioeconómico.
  4. Debe preferir un relato con acción y diálogo a uno sin ellos.
  5. Debe haber visto la novela en película.
  6. Debe ser un autor embrionario.
  7. Debe tener imaginación.
  8. Debe tener memoria.
  9. Debe tener un diccionario.
  10. Debe tener cierto sentido artístico.

Cuenta Nabokov que los encuestados se decantaron en su mayoría por la identificación emocional, la acción y el aspecto socioeconómico. ¿Y vosotros? ¿Por qué cualidades os decantaríais? Si queréis conocer la opinión de Nabokov, sigue leyendo.

Continue reading “Semana de la lectura: las cualidades del lector”

Referente intelectual y moral

El escritor barcelonés José Luis Sampedro ha recibido el Premio Nacional de las Letras -el más importante de los premios literarios que se otorgan en España tras el Cervantes- por ser «uno de los más importantes escritores vivos en lengua castellana, así como una referencia intelectual y moral de primer orden». Sobre su obra narrativa y su contribución a la economía humanista encontraréis suficiente información en su internet. Nosotros os dejamos con uno de sus textos más difundidos, su manifiesto a favor de la lectura:

Leer nos enriquece la vida. Con el libro volamos a otras épocas y a otros paisajes; aprendemos el mundo, vivimos la pasión y la melancolía. La palabra fomenta nuestra imaginación: leyendo inventamos lo que no vemos, nos hacemos creadores. Ahora nos gritan que vale más la imagen, y con la televisión –la primera escuela– se inculca a los niños, antes de que hablen, los dos desafueros del sistema: la violencia y el consumo. Con esas cadenas el poder político y el económico nos educan para ciudadanos pasivos, sin imaginación porque siempre es peligrosa para los poderes establecidos. Y ante esas imágenes carecemos de voz: no tenemos medios para televisar contrariamente mensajes de tolerancia y de sensatez. Hace cinco siglos la imprenta nos libró de la ignorancia llevando a todos el saber y las ideas. El alfabeto fomentó el pensamiento libre y la imaginación: por eso ahora nos quieren analfabetos. Frente a las imágenes impuestas necesitamos más que nunca el ejercicio de la palabra, siempre a nuestro alcance. El libro, que enseña y conmueve, es, además, ahora el mensajero de nuestra voz y la defensa para pensar con libertad.