Agua bendita

Vivaldi - Gallego

Nos gusta de vez en cuando recopilar textos de conocidos escritores que nos acercan a la magia de la música clásica, invitándonos a disfrutar de ella. Ya han pasado por este blog opiniones de J. M. Coetzee, Joseph Roth, Pío Baroja, Luis Cernuda o William Shakespeare. Hoy publicamos este poema de Vicente Gallego, sobre la música sacra de Vivaldi, “agua bendita”. Si crees que Dios no existe, probablemente ni san Anselmo ni santo Tomás de Aquino lograrán convencerte de lo contrario, pero ¿y Vivaldi?

ESCUCHANDO LA MÚSICA SACRA DE VIVALDI

A Carlos Marzal y Felipe Benítez

Como agua bendita,
como santo rocío tras la noche de fiebre
lava el alma esta música con su perdón sincero,
fluyente arquitectura que en el aire vertebra
la ilusión de otra vida
salvada ya para gozar la gloria
de un magnánimo dios.

De lo terrestre naces,
del metal y la cuerda, de la madera noble,
de la humana garganta
que estremecida afirma la hora suya en el mundo;
y sin embargo vuelas, gratitud hecha música,
evanescente espíritu
que en el viento construyes tu perdurable reino.

Si algún eco de ti sonara en nuestra muerte…

En mitad de la muerte suenas hoy,
cadencioso milagro, pura ofrenda de fe
en honor de ese dios que no escucha tu ruego
o que escucha escondido, tras su silencio oscuro,
la demanda de luz con que el hombre lo abruma.

Y si no existe un dios,
¿quién inspira en tu canto tan cumplido consuelo,
extraña melodía de blasfema belleza
que a los hombres sugieres su condición divina,
para qué sordo oído
—cuando sea ya el nuestro desmemoria en el polvo—,
en mitad de la muerte, orgullosa plegaria emocionada,
celebras esa frágil plenitud
de no sé qué verano o qué huérfana espuma
feliz
de aquella ola
que en la mañana fuimos?

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Fábula, teatro, música… magia

Chagall Poster
La flauta mágica (1967) de Marc Chagall

La flauta mágicaHoy os invitamos a disfrutar de la última ópera de Mozart, La flauta mágica, una obra en la que la suma de fábula (es un cuento de hadas), teatro y música da un resultado fascinante: dos horas de pura magia. En la BLO disponemos de un par de CD-libros, con la versión de la Orquesta Filarmónica de Viena y más de cien páginas de información sobre esta obra maestra de la música clásica.

En Internet, la web Kareol nos ofrece una traducción al español del libreto de Emanuel Schikaneder, que te enlazamos aquí. También puedes ver en YouTube interpretaciones geniales como esta de Diana Damrau, en el papel de la Reina de la Noche:

Déjate conmover por la música

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Nuestro homenaje a Shakespeare incluía un recorrido por doce obras literarias del dramaturgo inglés a través de sendas citas literarias. Nos reservábamos una, que ahora compartimos, perteneciente a El mercader de Venecia. Trata sobre la música y, con ella,  queremos invitaros, una vez más, a disfrutar de nuestra amplia colección de cedés de música clásica.

Dice Fernando, el protagonista, a su amada Jessica, que “nada hay tan áspero, violento y duro que no altere su ser por la música un momento”. Y continúa:

El hombre que no tiene música dentro,
ni se conmueve por el acorde de un suave son,
dado es a traiciones, saqueos y tretas.
El ímpetu de su alma, como la noche, es lúgubre,
y su instinto sombrío como el Erebo.
No se puede confiar en tal hombre.

Así que, vosotros, no seáis dados a traiciones, saqueos y tretas: dejaos conmover por la música. Los miércoles en el segundo recreo atiende la biblioteca Ana Monroy, nuestra profesora de música: nadie os puede orientar mejor en cuestión de música clásica. Pasad por allí y llevaos la mejor música a casa.

¿Quién necesita una lira teniendo guitarra acústica y armónica?

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Bob Dylan es el último poeta galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Últimamente, la Academia Sueca se hacía la sueca con los poetas, por eso ha sorprendido mucho la elección de Dylan.

Dylan no es un poeta al uso, de esos que publican un libro de versos cada dos años y que, de vez en cuando, salen de la guarida de su intimidad y se ponen delante de un público, pequeño, pero selecto, a recitar sus poemas. Dylan es, en realidad, un músico de las palabras, un poeta de las canciones, un versificador de notas, un compositor de versos; es el bardo de la gente, el vate de las muchedumbres, el que lleva a la multitud la gracia de la poesía gracias a la universalidad de su música. Dylan es, en fin, un nuevo Orfeo, que ha cambiado la lira por una guitarra acústica Gibson J-50 y por una armónica Honner Blues Harp, porque ¿quién necesita una lira teniendo guitarra y armónica?

Hoy los lectores de poesía no vamos a necesitar abrir ningún libro. En YouTube o en Spotify está la poesía viva y de la gente de Bob Dylan al alcance de todos los oídos. A gozarla.

Postdata: Ni que decir tiene que nuestra gente de Dando La Nota homenajeará al gran músico y poeta en el espectáculo de Navidad. ¡Deseando poder disfrutar ya de tanto arte!

Felices Fiestas

Deseándoos una Navidad de cuentos de hadas y un año 2012 repleto de estimulantes lecturas, nos despedimos hasta enero. Pulsando en la imagen superior podréis visionar una colección de fotografías del madrileño Manuel de los Galanes inspiradas en cuentos infantiles, y escuchar un fragmento del ballet-cuento de hadas El cascanueces, de Chaikovski.

La música te da alas

Mucho antes de que a los creadores de una famosa bebida energética se les ocurriera publicitarla como el producto que “te da alas”, Luis Cernuda, el poeta sevillano de la generación del 27, diría lo mismo de la música clásica:

En los atardeceres de invierno, dos o tres veces al mes, los miembros de la sociedad de conciertos, como conjurados románticos, iban hacia el teatro por las calles ya encendidas, en dirección contraria a los que borrosamente volvían del trabajo a sus casas. El viejo y destartalado coliseo iluminaba su decorado rojo y oro, enguirnaldándose con esa extraña flor o fruto que es la faz humana, indiferentes éstas en su mayoría, curiosas otras, expectantes algunas.

Allí oí por primera vez a Bach y a Mozart; allí reveló la música a mi sentido su pure délice sans chemin (como dice el verso de Mallarmé, a quien yo leía por entonces), aprendiendo lo que para el pesado ser humano es una forma equivalente del vuelo, que su naturaleza le niega. Siendo joven, bastante tímido y demasiado apasionado, lo que le pedía a la música eran alas para escapar de aquellas gentes extrañas que me rodeaban, de las costumbres extrañas que me imponían, y quién sabe si hasta de mí mismo.

Pero a la música hay que aproximarse con mayor pureza, y sólo desear en ella lo que ella puede darnos: embeleso contemplativo. En un rincón de la sala, fijos los ojos en un punto luminoso, quedaba absorto escuchándola, tal quien contempla el mar. Su armonioso ir y venir, su centelleo multiforme, eran tal ola que desalojase las almas de los hombres. Y tal ola que nos alzara desde la vida a la muerte, era dulce perderse en ella, acunándonos hacia la región última del olvido.

“La música”, prosa poética incluida en Ocnos, 1942.

Si tú también quieres perderte en la dulzura de la música clásica, en la BLO encontrarás una buena selección de obras. Os dejamos con una pieza musical de Mozart (Cernuda decía de él que era “la música misma”) y una ilustración de la obra de Cánova Eros y Psique. Que las alas de Eros y las notas de Mozart os ayuden a volar.