Vida, visión, imaginación

Delibes

Hoy se cumplen ocho años de la muerte de uno de los escritores españoles más queridos y respetados del país, Miguel Delibes. Ha sido trending topic en Twitter y ha vuelto a ocupar un importante espacio en las páginas de cultura de nuestros principales periódicos. El escritor que mejor retrató la España rural y de las ciudades de provincia de su tiempo nos dejó también certeras reflexiones sobre el arte narrativo, como esta, incluida en su diario de principios de los 70 titulado Un año de mi vida:

«Creo que el novelista mezcla proporcionalmente lo que vive, lo que ve y lo que imagina. En sustancia pienso que el arte de novelar consiste en acertar a ensamblar estos materiales de distinta procedencia en una misma historia.»

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El legado

Rafael Cansinos Assens fue uno de los escritores más importantes de la generación del 14, que tanto contribuyó a la modernización de nuestra literatura. Al libro El llanto irisado, pertenece “El reloj”, un cuento que reflexiona sobre el tiempo y la muerte, y que finaliza así:

—¿Qué quería usted, padre? —exclamó de pronto la hija mayor, alarmada por un gesto del anciano, ese gesto inefable con el que los enfermos dan a entender que se sienten morir.

Y llegose al viejo y arrodillose a sus pies, como para recibir su bendición. El anciano abrió muchos los ojos, y, mirándola de un modo misterioso, le dijo:

—Me muero.

Luego, con semblante lleno de angustia y con una dolorosa expresión de indigencia, fue posando la mirada en los humildes muebles del aposento, como si buscase algo precioso que legar a sus hijas. De pronto, tendió las manos en dirección al reloj, como si quisiera recoger el reflejo de sol que llenaba de claridad el muro.

—¡El reloj! —murmuró—. ¡El reloj! ¡Ya no tiene cuerda!

Efectivamente; el péndulo dorado, que como un puñal cortaba el hilo del tiempo, se había detenido y brillaba, quieto, en la diafanidad de la urna.

—¡El reloj! —volvió a clamar el moribundo.

La hija mayor llamó entonces a la hermana, y entre las dos, conteniendo su llanto, descolgaron, como otras veces, la pesada caja, y, puestas de rodillas, presentáronsela entre sus brazos al moribundo, como si fuera su primer nieto.

Con mano trémula, el anciano buscó el corazón de la máquina y dotola de movimiento a expensas de su vida. Las hijas callaban, como si comprendieran toda la misteriosa solemnidad del instante. Cuando el anciano volvió a oír la sencilla y monótona música de aquel pavoroso laúd, sonrió de un modo inefable, como transido de misterioso júbilo. Se moría. El generoso esfuerzo le había costado la vida, y ni siquiera tenía ya ánimos para bendecir a las hijas, arrodilladas.

Pero sus ojos sonreían, como si su alma tuviese la conciencia de haberles legado una dote incomparable: el tiempo y su inmortalidad, encerrados en aquella urna.

El lector es el músico del libro

Discurso Atwood

Ya sabéis que nos encanta Margaret Atwood. Fue la autora a la que homenajeamos el pasado 16 de octubre con motivo del Día de las Escritoras. Ahora nos ha llegado a la biblioteca el discurso que pronunció en 2017 al recibir el Premio de la Paz de los Libreros Alemanes, y no podemos dejar de compartir en nuestro blog este fragmento en el que habla de la función social del escritor y de la relación entre éste, el libro y el lector.

Durante muchos y muchos siglos, el arte se desarrolló al servicio de los gobernantes: de monarcas, emperadores, papas, duques y demás. Sin embargo, desde épocas románticas y postrománticas las espectativas respecto al creador artístico han sido otras. La creadora o el creador artístico sin duda ha de cantarle las verdades al poder, contarle las historias que han sido ocultadas, dar voz a quienes no la tienen. Y son muchos los escritores que lo han hecho; a menudo se han complicado la vida por ello, a veces incluso la han perdido. Aun así, han sentido la obligación de crear. Han escrito en secreto, han sacado clandestinamente sus manuscritos de lugares peligrosos poniendo en juego su vida. Han llegado desde muy lejos, como el mensajero en el Libro de Job, para decirnos, desvaneciéndose de agotamiento: «Yo soy el único que escapé para contártelo.»

Para contártelo a ti. A ti, estimado lector, en singular. Un libro es una voz que te habla al oído; el mensaje, mientras lo lees, se dirige únicamente a ti. Leer un libro es sin duda la experiencia más íntima que se nos puede brindar sobre el interior de la mente de otro ser humano. Escritor, libro y lector: en ese triángulo, el libro es el mensajero. Y los tres forman parte de un acto de creación, al igual que el compositor, el músico que interpreta la melodía y el oyente participan juntos en ella. El lector es el músico del libro.

5 clásicos de la literatura rusa

MercurioHemos recibido en la biblioteca el último número de la revista Mercurio, publicada por la Fundación José Manuel Lara. Es, como muchos sabréis, una revista que recoge reseñas de libros de reciente publicación, así como reportajes, artículos y entrevistas literarias. Este mes nos presenta varios artículos sobre los grandes narradores rusos de la segunda mitad del siglo XIX, el período dorado de la literatura de esta nación. Fernando Vicente nos ofrece, en la portada, una divertida caricatura de los cinco nombres indiscutibles de este ciclo: Fiódor Dostoievski, León Tolstói, Nikolái Gógol, Antón Chejov e Iván Turguéniev.

En la biblioteca, tenemos pasión por estos narradores, bien representados en nuestro catálogo. Os recomendamos una obra de cada uno de ellos.

  • Primer amor, de Iván Turguéniev: un análisis del amor en la adolescencia, con muchos elementos románticos.
  • Almas muertas, de Nikolái Gógol: una sátira que cuestiona el atraso económico y social de la Rusia del XIX.
  • Ana Karenina, de León Tolstói: una de las mejores novelas europeas que han tratado el tema del adulterio femenino.
  • Crimen y castigo, de Fiódor Dostoievski: una novela de crimen y misterio que bucea en el alma atormentada de un asesino.
  • Cuentos imprescindibles, de Antón Chejov: una selección de relatos breves marcados por el humor y la melancolía con la que retrata a hombres vulgares, sujetos a destinos mediocres.

¿Y si me muero y sueño?

La poesía en lengua española está de luto. En pocos días, nos han abandonado el español Pablo García Baena, el chileno Nicanor Parra y la nicaragüense Claribel Alegría, tres voces singulares que han contribuido, por diferentes caminos, a renovar profundamente nuestra tradición literaria.

Pablo García Baena es una de las figuras esenciales del grupo Cántico, de Córdoba: sus versos destacan por su perfección formal, su refinado culturalismo y su vocación vitalista. Su amor a la vida, su deseo de aprovechar todas las oportunidades que esta nos ofrece, se percibe desde el título de algunos de sus más recordados libros de versos: Mientras cantan los pájaros o Antes que el tiempo acabe.

Nicanor Parra, el más longevo de nuestros grandes poetas (ha fallecido a los 103 años), escribió una poesía deliberadamente coloquial, donde con un humor corrosivo, cuestionó las instituciones, tradiciones e ideologías políticas, religiosas y estéticas del siglo XX. Ni la muerte se salvó de sus chistes: “Médico, el ataúd lo cura todo”.

Claribel Alegría es una de las voces esenciales de la poesía centroamericana contemporánea. Su poesía es expresión de la conciencia femenina y revolucionaria americanista. A su libro Saudade (1999) pertenece este poema que expresa el deseo de trascender la muerte y cuya lectura nos parece el mejor homenaje que podemos hacer a estos tres seres de luz que nos regalaron tanta poesía:

¿Y SI ME MUERO Y SUEÑO?

¿Y si me duermo y sueño que estoy muerta
y en realidad he muerto
y no lo sé
y despierto a una luz
que no es la mía
a un paisaje ignoto
que me ignora?
¿Lucharé por volver
a mi apacible espacio
pensándome atrapada
en una pesadilla
o en un instante luz
sabré que estoy despierta
que al fin he despertado
del sueño de la vida?

El top 10 de Gloria

El top de Gloria

Hoy tenemos el gusto de presentaros las preferencias literarias de Gloria Lanchas, profesora de Servicios a la Comunidad de nuestro centro. Ella se define como “profe y educadora a partes iguales”, y en su formación como persona y como profesional de la educación tienen mucho peso sus lecturas. Conozcámoslas.

  • ¿Tu cuento preferido?

El cuento «El elefante encadenado», de Jorge Bucay. Me gusta mucho porque invita a reflexionar en la humanidad, en cómo a las personas, al igual que a los animales, nos han puesto límites de los cuales es difícil desprendernos: algunos se acostumbran a ellos y otros intentan superarlos.

  • ¿Qué libro no te cansas de leer y releer?

No suelo releer libros, pero hay uno en especial que me gustó tanto que leí casi tres veces seguidas: «Los renglones torcidos de Dios», de Torcuato Luca de Tena.

  • ¿Qué primera frase de un libro es tu favorita?

Como empiecen me da igual, pero como terminen… ¡siempre me gustan con final feliz y un ¨colorín colorado, este cuento ha terminado”!

  • ¿El libro que marcó tu infancia?

Sin duda alguna «Cinco panes de cebada», de Lucía Baquedano. Sin quererlo me ha marcado para ser lo que ahora soy: profesora. Y que conste que he trabajado como educadora social unos cuantos años, que esto vino como una casualidad, la mejor casualidad de mi vida.

  • ¿La mejor película sobre un libro que has visto?

No me gusta ver las películas basadas en libros, sobre todo si he leído el libro antes, ya que pierden la esencia. Pero si puedo hablar bien de alguna adaptación sería la que hicieron en televisión de «El tiempo entre costuras», basada en el libro del mismo nombre de la escritora María Dueñas.

El tiempo entre costuras

  • ¿Un autor o un libro que merecería ser más conocido o valorado?

El vagón de las mujeresMás bien alguna escritora… Tenemos muchas mujeres escritoras que merecen ser reconocidas y leídas, como Maruja Torres, Lucía Extebarría, Espido Freire y Margaret Atwood, entre otras.

Un libro que me he leído últimamente y me ha encantado es «El vagón de las mujeres», de Anita Nair. Trata sobre un viaje en tren por la India y toda la historia se desarrolla en un vagón destinado a las mujeres, las cuales se enfrentan a la difícil situación que es vivir en India siendo mujer.

  • ¿Una obra maestra de la literatura que has sido incapaz de leer hasta el final?

A pesar de ser manchega tengo que reconocer que no he terminado «El Quijote» y otro libro que se me ha resistido mucho es «Cien años de soledad».

  • ¿Tu librería favorita?

Sobre todo las de libros antiguos. Me enamoré de una en Lisboa; y en Barcelona, me encanta ir a Altair, especialista en libros de viajes, o La Central, en pleno centro de la ciudad.

Gloria Lanchas

  • ¿A qué autor contemporáneo le otorgarías el Nobel?

¡Ni idea! Pero seguro que a alguna mujer de las que he mencionado antes… ¡¡Es necesario visibilizarlas más!!

  • ¿Autor del pasado con el que te encantaría compartir un café, irte de juerga o casarte?

Sin duda alguna me tomaría un café con Eduardo Galeano, me quedaría embobada mirando cómo habla de la situación en América Latina. De juerga o de casarse hablamos en otro momento…

Galeano

Libros con sentido

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Nuestros estudiantes de Educación Infantil de los módulos de Autonomía Personal y Salud Infantil de 1º C y de Juego Infantil y su Metodología de 2º C han realizado un interesantísimo trabajo bajo la supervisión de su profesora Mª Carmen Gastalver. Se trata de unos libros sensoriales, elaborados por ellos mismos, destinados a aquellos alumnos y alumnas de Educación Infantil que presentan alguna limitación sensorial. Libros con mucho sentido, hechos con mucho amor, que les han quedado preciosos y que ahora exponemos en nuestra biblioteca. ¡Enhorabuena!