Beethoven, 250 años

Beethoven

Hace 250 años, tal día como hoy, 16 de diciembre, nacía en Bonn el compositor Ludwig van Beethoven, uno de los mayores genios de la humanidad, autor de insuperables obras del espíritu, entre las que, sin duda, destaca la Novena sinfonía, cuya partitura elaboró cuando ya estaba casi completamente sordo. El poeta José Hierro, en su poema alucinatorio “Beethoven ante el televisor”, incluido en su libro Cuaderno de Nueva York (1998), expresó su adoración por el músico que “identificaba / todos los sones de la naturaleza”, pero nunca pudo escuchar algunas de sus composiciones mayores. Os compartimos el poema y os invitamos a disfrutar de la sinfonía.

BEETHOVEN ANTE EL TELEVISOR

El alemán de Bonn identificaba
todos los sones de la naturaleza:
el del mar, el del río, el del viento y la lluvia,
el canto del ruiseñor, el de la oropéndola, el del cuco.
Un día, cantó un ave, y él no oía su canto:
fue la primera señal de alarma.
Luego avanzó implacable la sordera
hasta desembocar en la noche de los sonidos.
Compuso, desde entonces, imaginándolos.
Nunca pudo escuchar su misa en Re,
sus últimos cuartetos, su última sinfonía.

Luis van Beethoven murió en mil ochocientos veintisiete
(es lo que piensan los desinformados),
pero yo lo he visto en el Lincoln Center.
Fue en los años noventa. Ocupábamos
asientos contiguos. Yo lo reconocí
por su expresión huraña y tierna y feroz.
Y también por el desaliño de que nos hablan sus biógrafos.
Escribí en mi programa estas palabras:
“Excelente concierto”. Y él asintió:
“No se moleste en escribir, oigo perfectamente”.

Después, en el descanso, hablamos de su música,
(sin duda se dio cuenta
de que acababa de reconocerlo.)
Avisaron de que había que volver
a la sala para escuchar el plato fuerte,
la Novena. Pero él, van Beethoven,
dio media vuelta, y se marchaba.
“Pero, ¿precisamente ahora?” le pregunté.
“Yo regreso al hotel. Voy a escuchar
la Novena Sinfonía en el televisor,
la transmiten en directo”, contestó.
“¿Me permite que le acompañe?”, dije.
Y se encogió de hombros.

Pues aquí acaba todo.
Nos sentamos ante el televisor.
Escuchamos el golpe de batuta
sobre el atril. Silencio. Y la orquesta rugió.
Entonces, Ludwig van Beethoven
se levantó y apagó el sonido.
Ahora sí que el silencio era absoluto.

Canturreaba a veces, levantaba la mano
para indicar la entrada a los timbales
en el Scherzo. Lloró con el adagio,
enardeció cuando cantaba el coro
las palabras de Schiller.

Yo nunca podré oír, nadie podrá,
lo que él oía. Finalizó el concierto.
Fue entonces cuando se levantó,
y se acercó al televisor,
recuperó el sonido.
Las cámaras enfocaban ahora
al público enardecido.
Van Beethoven oía, en mil novecientos noventa,
los aplausos que no podía oír en Viena,
en mil ochocientos veinticuatro.

Poesía y cultura clásica en el Día de la Lectura en Andalucía

Termina un año en el que los grandes premios literarios han recaído en poetas: la canadiense Anne Carson fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Letras; la estadounidense Louise Glück, con el Premio Nobel de Literatura; y el valenciano Francisco Brines es nuestro flamante Premio Cervantes. ¡Qué mejor manera de celebrar, este 16 de diciembre, Día de la Lectura en Andalucía, que leyendo sus versos!  Los tres poetas comparten una gran pasión por la cultura clásica, por lo que leer sus textos nos permitirá celebrar, además del don de la poesía y el placer de la lectura, el legado artístico y cultural de Grecia y Roma.

Empezamos el recorrido por una clase de latín: aquella en la que la protagonista de La belleza del marido, de Anne Carson, conocería al que sería su marido. ¿Puede el deseo despertar en medio de reflexiones gramaticales, entre citas de Tito Livio y Tácito? ¿Existen escudos ante el amor?

XI. HAZ TUS DIVISIONES DE ACUERDO CON LAS ARTICULACIONES NATURALES DE LA FORMA LE DIJO SÓCRATES A FEDRO CUANDO ESTABAN DISECCIONANDO UN DISCURSO SOBRE EL AMOR

Por qué la naturaleza me entregó esta criatura; no digáis que lo elegí
sino que me aventuré:
por cierta pura gravedad de la propia existencia,
¡una conspiración del ser!
Éramos quince.
Era en clase de latín, primavera tardía, al final de la tarde, perifrástica pasiva,
por alguna razón me giré en mi sitio
y ahí estaba él.
Ya sabes dicen que un carnicero zen hace un solo corte preciso y el buey entero se derrumba
como un puzle. Sí un tópico

y no pido perdón porque como digo yo no tuve la culpa, estaba sin escudo
cara a cara con la existencia
y la existencia depende de la belleza.
Al final.
La existencia no parará
hasta que alcance la belleza y entonces ahí seguirá con todas las consecuencias hasta el final.
Inútil interponer análisis
o hacer sugerencias contrafácticas.
Quid enim futurum fuit si… Qué hubiera ocurrido si, etc.
La voz del profesor de latín
subía y bajaba en suaves oleadas. Una perifrástica pasiva
puede ocupar el lugar del imperfecto o del subjuntivo pluscuamperfecto
en una situación contraria a los hechos.
Adeo parata seditio fuit
ut Othonem rapturi fuerint, ni incerta noctis timuissent.

escena guerra

Tan avanzada estaba la conspiración
que hubieran podido capturar a Otón si no hubieran temido los peligros de la noche.
¡Por qué conservo
esta frase en la memoria
como si hubieran pasado tres horas y no treinta años!
Sin escudo aún, de noche ya.
Cuánta razón tenían de temer sus peligros.

CirceEn el canto X de La Odisea, de Homero, se cuenta cómo el héroe griego Odiseo (Ulises) y su tripulación, en su accidentado viaje de regreso a su patria, tras la guerra de Troya, llegan a la isla de Eea. Allí, la maga Circe convierte a los compañeros de Odiseo en cerdos. Con el auxilio de Hermes, el dios mensajero, Odiseo consigue inmunizarse ante los hechizos de la maga, que devuelve a sus prisioneros su forma humana. Circe, enamorada de Odiseo, lo retiene en su isla todo un año y, luego, lo deja marchar. En su poema “El poder de Circe”, la estadounidense Louise Glück reescribe la historia dando voz a la maga. La historia, desde la perspectiva de una mujer de “corazón pragmático”, resulta bastante diferente.

EL PODER DE CIRCE

Jamás convertí a nadie en cerdo.
Algunas personas ya son cerdos; yo hago
que lo parezcan.

Estoy harta de tu mundo
que permite que lo exterior disfrace lo interior. Tus hombres no eran malos;
una vida sin disciplina
los hizo así. Como cerdos;

bajo mi cuidado,
y el de mis damas,
llegaron a dulcificarse.

Entonces revertí el hechizo, para mostrarte tanto mi bondad
como mi poder. Veía

que podríamos ser felices aquí,
como lo son los hombres y las mujeres
cuando sus necesidades son simples. Al mismo tiempo
vislumbré tu partida,
tus hombres, con mi ayuda, afrontando
los embates del clamoroso mar. ¿Piensas

que me perturban unas pocas lágrimas? Amigo mío,
toda hechicera tiene
un corazón pragmático; no ve lo esencial quien no puede
afrontar las limitaciones. Si solo hubiera querido retenerte,

te hubiera mantenido prisionero.

En pleno Romanticismo, el poeta inglés John Keats puso de moda, con su “Oda a una urna griega”, la meditación sobre cuestiones esenciales al ser humano a través de la écfrasis o descripción de obras artísticas de la Antigüedad. A esa tradición pertenece este poema de Francisco Brines, donde se reflexiona sobre el mito de la inmortalidad. En las estelas griegas, es habitual representar la muerte de un miembro de la familia como una despedida familiar.

Estela griega

ESTELA GRIEGA

En esta despedida familiar
pesa, sobre los ojos de la joven,
una cerrada niebla,
el sopor de la muerte. Mas serena,
hacia el mudo país del aire negro,
ella avanza. Su tierna edad, fijada
con amor en la piedra, aún perdura
como el último engaño de la vida.
(Vasto es el reino que la acoge, y frío.)

Mira la estela silencioso el hombre:
es solo de los vivos el deseo
de la inmortalidad.

Clásico y moderno

Francisco Brines ABC

El poeta valenciano Francisco Brines es el nuevo Premio Cervantes de nuestras letras. Un premio que se suma a anteriores reconocimientos (en el pasado, se le distinguió también con el Premio Nacional de las Letras y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, entre otros), y que viene a servir de colofón a una trayectoria ejemplar.

Su poesía, de resonancias clásicas, reflexiona, con un tono elegíaco y giros conversacionales, sobre la realidad íntima y la existencia. Compartimos este poema que actualiza un conocido tópico literario de la Antigüedad clásica:

COLLIGE, VIRGO, ROSAS

Estás ya con quien quieres. Ríete y goza. Ama.
Y enciéndete en la noche que ahora empieza,
y entre tantos amigos (y conmigo)
abre los grandes ojos a la vida
con la avidez preciosa de tus años.
La noche, larga, ha de acabar al alba,
y vendrán escuadrones de espías con la luz,
se borrarán los astros, y también el recuerdo,
y la alegría acabará en su nada.

Mas, aunque así suceda, enciéndete en la noche,
pues detrás del olvido puede que ella renazca,
y la recobres pura, y aumentada en belleza,
si en ella, por azar, que ya será elección,
sellas la vida en lo mejor que tuvo,

cuando la noche humana se acabe ya del todo,
y venga esa otra luz, rencorosa y extraña,
que antes que tú conozcas, yo ya habré conocido.

No seas avariento

La muerte del avaro, de Jheronimus BoschDe la avaricia, que es, según nuestra Academia, el “afán desmedido de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas”, dice nuestro refranero que “rompe el saco” y debe de llevar razón cuando tantas personalidades del pensamiento y la literatura universal coinciden en juzgarla como uno de los peores vicios del ser humano. Publibio Siro sostiene que “Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro todas”; y nuestro Séneca afirma que “La avaricia es como la llama, cuya violencia aumenta en proporción al incendio que la produce”.

Hoy, en nuestra antología literaria, os presentamos un texto que aborda este tema a través de un chiste y de una leyenda religiosa, inspirada en otra clásica, la del rey Midas. Se trata de un fragmento de la novela romántica costumbrista La Gaviota, de Cecilia Böhl de Faber, «Fernán Caballero». Deseamos que os guste.

Entre tanto, Dolores, llevando a su niño dormido en un brazo, había puesto con la mano que le quedaba libre, la mesa y colocado en medio las batatas, y distribuido a cada cual su parte. En su propio plato comían los niños; y Stein observó que Dolores ni aún probaba el manjar que con tanto esmero había confeccionado.

—Usted no come, Dolores—le dijo.

—¿No sabe usted—respondió esta riendo—el refrán «el que tiene hijos al lado, no morirá ahitado»? Don Federico, lo que ellos comen, me engorda a mí.

Momo, que estaba al lado de este grupo, retiraba su plato, para que no cayesen sus hermanos en tentación de pedirle de lo que contenía.

Su padre que lo notó, le dijo:

—No seas ansioso, que es vicio de ruines; ni avariento, que es vicio de villanos. Sabrás que una vez se cayó un avariento en un río. Un paisano que vio se le llevaba la corriente, alargó el brazo y le gritó: «Deme la mano.» ¡Qué había de dar!, ¡dar!, antes de dar nada, dejó que se le llevase la corriente. Fue su suerte que le arrastró el agua cerca de un pescador, que le dijo: «Hombre, tome usted esta mano.» Conforme se trató de tomar, estuvo mi hombre muy pronto, y se salvó.

—No es ese chascarrillo el que debías contar a tu hijo, Manuel—dijo la tía María—, sino ponerle por ejemplo lo que acaeció a aquel rico miserable que no quiso socorrer a un pobre desfallecido, ni con un pedazo de pan, ni con un trago de agua. «Permita Dios—le dijo el pobre que todo cuanto toquéis, se convierta en ese oro y esa plata a que tanto apegado estáis.» Y así fue. Todo cuando en la casa del avaro había, se convirtió en aquellos metales tan duros como su corazón. Atormentado por el hambre y la sed, salió al campo, y habiendo visto una fuente de agua cristalina, se arrojó con ansia a ella; pero al tocarla con los labios, el agua se cuajó y convirtió en plata. Fue a tomar una naranja del árbol, y al tocarla se convirtió en oro; y así murió rabiando y maldiciendo aquello mismo por lo que ansiado había.

Fernán Caballero

Tampoco importa

Os invitamos a disfrutar una vez más de la música de Mozart, muy bien representada en nuestro catálogo. ¿Qué tal empezar por el Réquiem? Así opina sobre esta obra el poeta Roger Wolfe en un poemita titulado “La música”:

Si la muerte
en algo
se parece
al Réquiem
de Mozart,
embarcadme
esta misma
noche.
(Y si no,
tampoco importa.
Con que suene
bastará.)

Ruedas y libros

Ruedas y libros

El escritor austríaco Stefan Zweig (1881-1942) adquirió fama gracias sus relatos novelescos sentimentales (Carta de una desconocida o Veinticuatro horas en la vida de una mujer) y a sus biografías (María Estuardo, María Antonieta). Su interés por la historia, la cultura y la literatura se manifiestan en ensayos como “El libro como acceso al mundo”, del que os ofrecemos las primeras líneas: 

El movimiento que apreciamos en la tierra se apoya esencialmente en dos invenciones del espíritu humano: el movimiento en el espacio se basa en la invención de la rueda, que gira vertiginosamente alrededor de su eje, y el movimiento intelectual guarda una relación directa con el descubrimiento de la escritura. En cierto momento, en algún lugar, un ser humano anónimo concibió la idea de doblar una madera dura, curvarla y convertirla en una rueda. Gracias a este pionero, la humanidad aprendió a superar la distancia que separa pueblos y países. De pronto era posible entrar en contacto con otras personas por medio de vehículos que permitían transportar mercancías, viajar para adquirir nuevos conocimientos y acabar con las restricciones impuestas por la naturaleza, que limitaba la obtención de frutos, de minerales, de piedras preciosas y de otros productos a zonas donde las condiciones climáticas eran propicias.

Los países ya no vivían aislados, ahora establecían vínculos con el resto del mundo. Oriente y Occidente, Norte y Sur, Este y Oeste fueron aproximándose poco a poco, a medida que concebíamos nuevos medios de transporte. El desarrollo de la técnica ha dotado a la rueda de formas muy sofisticadas—la locomotora que arrastra los vagones de un tren, los automóviles que circulan a toda velocidad o los barcos y los aviones propulsados por el giro de sus hélices—con las que acortamos las distancias y vencemos la fuerza de la gravedad; del mismo modo, la escritura, que ha evolucionado desde los pliegos más sencillos, pasando por los rollos, hasta culminar en el libro, ha puesto fin al trágico confinamiento de las vivencias y de la experiencia en el alma individual: desde que existe el libro nadie está ya completamente solo, sin otra perspectiva que la que le ofrece su propio punto de vista, pues tiene al alcance de su mano el presente y el pasado, el pensar y el sentir de toda la humanidad. En nuestro mundo de hoy, cualquier movimiento intelectual viene respaldado por un libro; de hecho, esas convenciones que nos elevan por encima de lo material, a las que llamamos cultura, serían impensables sin su presencia.

Libros de película

“Voy a elegir una heroína que, excepto a mí, no gustará mucho”, se decía Jane Austen al concebir al personaje de Emma, la protagonista de la novela del mismo título que publicaría en 1815; pero se equivocó. La joven Emma Woodhouse, y sus empeños en ejercer de casamentera entre sus amistades y relaciones, mientras desatiende sus propios sentimientos, fueron tan del gusto de los lectores que pronto se convirtió en un clásico, que, ya en época reciente, ha sido una y otra vez llevado al cine y la televisión. La última adaptación de esta novela, llena de ingenio e ironía, se la debemos a Autumn de Wilde, y se estrena hoy en los cines de España. Aquí tenéis el avance:

También se estrena hoy, una nueva versión cinematográfica de otra novela británica. Nos referimos a la deliciosa narración infantil (es decir, para todos los públicos) de Roald Dahl titulada Las brujas: una obra maestra del horror y del humor, muy apropiada para este puente de Todos Los Santos. Robert Zemeckis, que ya ha dirigido varias películas destinadas al público juvenil, como Regreso al futuro o Cuento de Navidad, es el responsable de esta adaptación.

Las dos películas tienen buena pinta; habrá que ver si nos proporcionan el mismo placer que encierra la lectura de estos dos clásicos, que podéis encontrar en nuestra biblioteca.

Siempre a tu lado

Día de las Bibliotecas

Nos gusta, nos encanta, el lema de la celebración de este año del Día de las Bibliotecas: “siempre a tu lado”. De eso se trata. Somos un servicio público, gratuito, y queremos estar siempre a vuestro lado. Respondiendo a vuestras necesidades de lectura, estudio, investigación… Estimulando vuestra curiosidad, apoyando vuestros aprendizajes, proporcionándoos horas y horas de entretenimiento. Os esperamos.

¡Y ahora, a leer!

Gloria Fuertes, Maria Alberta Menéres, Rupi Kaur, Virginia Woolf, Carolina Coronado, Luisa Carnés, Anne Sexton, Maya Angelou, Laura Esquivel o la condesa de Ségur son algunas de las escritoras recomendadas por las lectoras y los lectores del IES La Orden, con motivo de la celebración del Día de las Escritoras.

Un año más, esta celebración nos llena de contento: es siempre una alegría para los amantes de la lectura descubrir o redescubrir a autoras cuyas obras nos fascinan con la fuerza de su imaginación, la belleza de su lenguaje o la profundidad de sus ideas; nos satisface también contribuir a su visibilidad y reconocimiento, saldar, al menos, una mínima parte de la deuda que tenemos con su legado. Y, en esta ocasión, nos complace enormemente el hecho de que hayan participado en la celebración, de forma muy activa, elaborando y enviando sus vídeos, miembros de los distintos sectores de la comunidad educativa del IES La Orden: alumnado, profesorado y familias.

Los más jóvenes del instituto, como Sergio, de 1º de ESO, nos han recomendado libros juveniles:

Y los más veteranos, como nuestro compañero Luis Clauss, novela histórica:

Nos han aconsejado lecturas en francés:

En inglés:

Y en portugués:

Nuestras alumnas del ciclo formativo de Promoción de Igualdad de Género nos han sugerido un libro de Leticia Dolera para iniciarnos en el feminismo:

Y su profesora Olga Gómez, dos títulos de una de las autoras olvidadas del 27, que merece ser reivindicada: Luisa Carnés

Uno de los vídeos que más nos han impactado es el elaborado por María Cuadri, de 2º de Bachillerato: una originalísima interpretación del poema “Y aun así, me levanto”, de Maya Angelou.

Y nos ha emocionado la participación de madres:

Y de los chiquitines de las familias:

Todo esto no es más que una pequeña muestra de todo lo que se compartió en redes ese día. Os recomendamos acudir a nuestra cuenta de Twitter para ver el resto de aportaciones.

Además de este intercambio de recomendaciones a través de las redes sociales, tuvimos un acto muy especial con una escritora muy querida del centro, nuestra compañera Dolo Vidosa: nuestro alumnado de Humanidades de 1º de Bachillerato participó en un encuentro coloquio con ella y trataron muy diversos temas. Se acercaron a su obra literaria, pero también al día a día de una mujer escritora: cómo surgen los poemas y los textos de creación, cómo llegan al libro, qué relación se establece entre la autora y sus lectores y lectoras… Un encuentro que disfrutamos mucho, como bien resumen Dolo en su cuenta de Facebook:

Encuentro con Dolo

En fin, que nos hemos quedado con ganas de más, pero, aunque tengamos que esperar ahora todo un año para una nueva edición del Día de las Escritoras, no importa nada, porque nos han recomendado mucha buena literatura de autoras con la que entretener la espera.

Servicios bibliotecarios en tiempos de COVID

bibliotecas y covid

Durante este curso, debido a la crisis sanitaria, no podremos ofrecer los mismos servicios ni organizar las mismas actividades que en cursos atrás. Pero no os preocupéis: tampoco os va a atender un astronauta, si os pasáis por aquí. 

Regirán las mismas normas que en el resto del centro, además de otras más concretas que tiene que ver con el funcionamiento de los servicios de la biblioteca. Aquí las tenéis resumidas. Esperamos estar a la altura de las nuevas circunstancias.