La pasión de Bastián Baltasar Bux

PASIÓN
Viñeta de Liniers

Hoy comienzan las Jornadas de la Red Provincial de Bibliotecas Escolares de Huelva. Durante dos tardes, el profesorado responsable de las bibliotecas de los colegios e institutos de Huelva tendrá la oportunidad de compartir experiencias y ampliar su formación. En la charla inaugural, la profesora Pilar Salazar Otero ha comenzado su ponencia recordando lo importante que es poner pasión en lo que hacemos y leyéndonos este fragmento de La historia interminable, de Michael Ende, que os compartimos:

Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños y niñas les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas.

Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, pueden explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa… o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que solo serán felices en un lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay.

La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros.

Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado…

Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque papá o mamá le ha apagado la luz con el argumento de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito…

Quien nunca haya llorado lágrimas amargas porque una historia maravillosa acaba y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida parecería vacía y sin sentido…

Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces…

Dos veces bueno

limerick melena

Decía Baltasar Gracián que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, juicio que le va de perlas a los limericks y microrrelatos que hemos recibido en nuestro certamen literario. ¿Queréis conocer ya las composiciones ganadoras? Aquí van…

En la modalidad de poesía, el primer premio de la categoría infantil ha recaído en la alumna Claudia García Ramos, de 2º de ESO A, por su limerick del cerdo glotón:

Había un cerdo glotón
que comida tragaba un montón.
El granjero mucha comida le daba,
pues con hambre siempre se quedaba.
Aquí acaba el limerick del cerdo gordinflón.

En la categoría juvenil, la ganadora es Juana Domínguez Naranjo, de 2º de Bachillerato, por un limerick que reconoce el gran trabajo de nuestras limpiadoras en tiempos de pandemia:

El Covid-19 trajo muchas limpiadoras,
todas muy valientes y trabajadoras.
Todos los días limpiando,
el desinfectante iban pasando
aquellas luchadoras limpiadoras.

En la modalidad de relato, el primer premio en la categoría infantil es para el microrrelato de Manuel Mogeda Cano, de 2º de ESO B:

Mi abuela me gritaba desde el final del pasillo. Yo corrí hacia ella. Y cuando llegué a su lado, me dijo: «Todavía no». De repente, escuché la voz del médico que me dijo: «Estás a salvo».

Y en la categoría juvenil, el microrrelato ganador es el de María Cuadri Méndez, de 2º de Bachillerato. Siguiendo el ejemplo de Monterroso, nos actualiza una conocida fábula de animales:

Y al final la hormiga mezquina agotada de trabajar todos los veranos decidió unirse a los cantos de su vecina la cigarra. Juntas pasaron el mejor y último verano de sus vidas.

Menciones especiales del jurado (constituido por Dolo Vidosa, Josema Marín y Paco García) para el limerick de Ana Velasco, de 2º de Bachillerato, dedicado a su profesora Nieves Pedrosa:

Había una maestra de Latín
cuya valentía no tenía fin.
Viajamos hasta Lisboa
y quería coger una boa
aquella valiente maestra de Latín.

Y para el microrrelato de Marta Platero, de 2º de Bachillerato, que nos desvela qué ocurre por la noche en los museos:

Cuando los museos cierran, el arte se revoluciona: la Mona Lisa sonríe sin vergüenza, Venus se pone tacones, la chica de la perla se suelta el pelo, la maja desnuda viste trajes de seda y las meninas bailan alegremente. Cuando cae la noche, nada es perfecto.

Y, por la belleza de su ilustración, para el de Paula Prieto, también de 2º de Bachillerato, con el que abrimos el artículo.

La mayor de las enhorabuenas la merecen nuestras alumnas de Francés de 1º de Bachillerato, que se han atrevido a crear sus propios microrrelatos y limericks en el idioma de Molière. Este microrrelato de Rocío Márquez de la Rosa e Irene Gamero ha sido el más celebrado entre sus compañeros:

LA CARRIÈRE DU CRAYON

Il était une fois, un crayon qui a voulu devenir très long mais à chaque fois qu’il voulait étudier il devenait plus petit car à il devait écrire. Quand il a fini sa carrière à vingt ans, il était si court que les étudiants ne pouvaient pas le voir.

Entre los limericks, tenemos un empate entre este de Elena Gómez y Noelia Rueda:

Une femme de Paris nommée Marianne
a réussi à atteindre tous les citoyens, même Suzanne
sa figure est venu à l’actualité
avec sa phrase “liberté, égalité et fraternité”
comme un icône  de la douane.

Y este otro de Mariam Houdda y Natalia Macías:

Il y avait un très beau lièvre,
qui est tombé en amour avec une chèvre.
Ils se sont rencontrés un après-midi de décembre,
dans une vieille chambre,
ces beaux et amoureux lièvre-chèvre.

Y también estamos muy agradecidos con nuestros profesores Dolo Vidosa y Manuel Arozarena que han enviado sus composiciones, aunque fuera de concurso:

De Dolo Vidosa es este limerick, dedicado a un misterioso profesor:

Hubo en La Orden un gran profesor,
andaba y leía sin dar tropezón.
De libros nos proveía
con gran sabiduría
aquel inconmensurable lector.

Manuel Arozarena nos ha enviado varios textos, entre los que destacamos esta curiosa nana-limerick:

EL COCO FEO

Duérmete, niño, que viene el Coco Feo
que no es más grande que un pigmeo,
que ni asusta ni te hace llorar,
tan solo quiere cantar.
Mejor no te duermas, que viene el Coco Feo.

Y este microrrelato que denuncia una terrible lacra social:

ENCUENTRO

– Disculpe, ¿no nos conocemos? 

– Lo dudo, es la primera vez que cojo este autobús.

– Confieso, simplemente quería conocerla. Lo intento con un clásico, ¿estudias o trabajas?

– Jajaja, un poco anticuado, ¿no cree?

– Cierto, ¿youtuber o instagramer?

– Va mejorando, continúe.

– ¿Qué tal si nos bajamos en la próxima parada y nos tomamos un café?

Y Ana aceptó y a ese café le siguieron muchos mensajes de wassap, algún cine a escondidas y alguna que otra escapada furtiva. Ana se ha enamorado de Pedro. Ana está casada. Ana se arma de valor e intentando dejar a su marido se lo cuenta todo.

La vecina de Ana llama a la policía porque escucha voces, golpes, gritos de súplica y un sonido que le hiela el corazón…

Muchas gracias a todos y todas por participar.

 

IV Certamen Literario de Poesía y Relato Corto «IES La Orden»

cartel certamen

Te presentamos las bases del IV Certamen Literario de Poesía y Relato Corto «IES La Orden».

Este año homenajeamos al poeta inglés Edward Lear, cuyo libro A Book of Nonsense cumple 175 años, y al narrador guatemalteco Augusto Monterroso, en el centenario de su nacimiento.

Edward Lear popularizó una forma literaria breve denominada limerick (en español, podemos traducirla como ‘quintilla cómica’), caracterizada por el uso disparatado de la rima. Se trata de un poema de cinco versos, con dos rimas consonantes (una para los versos primero, segundo y quinto; y otra para los versos tercero y cuarto), en el que se presenta a un personaje estrafalario (primer verso), con una característica peculiar (segundo verso), se nos narra una anécdota relacionada con ese rasgo (versos tercero y cuarto) y se le califica con un adjetivo llamativo (verso final). Aquí tenéis un ejemplo:

limerick ilustraciónHubo en Coblenza un viejo caminante

con piernas de tamaño exorbitante;

de un tranco conseguía

ir de Francia a Turquía

aquel extraordinario caminante.

En la modalidad de poesía, podréis participar escribiendo vuestro propio limerick.

Augusto Monterroso cultivó distintas formas breves (cuentos, ensayos, críticas literarias…) y alcanzó gran fama gracias a sus minificciones o microrrelatos. Es muy famoso el titulado «El dinosaurio», que apenas llega a una línea: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

Ilustración de Amparo Saera

Otros de sus microrrelatos tienen la extensión de una página. Esta modalidad de cuento literario se caracteriza por la brevedad y busca la complicidad del lector a la hora de rellenar los numerosos huecos en blanco del relato. Son textos ambiguos, sugerentes, la mayoría de las veces irónicos o ingeniosos. Muchas veces remiten a otras historias conocidas de la tradición literaria.

En la modalidad de relato corto, podréis participar escribiendo vuestro propio microrrelato.

¡Animaos a participar! Como se indica en las bases, tenéis de plazo desde hoy hasta el domingo de la semana que viene. ¡Estamos deseando disfrutar de vuestras creaciones!

Beethoven, 250 años

Beethoven

Hace 250 años, tal día como hoy, 16 de diciembre, nacía en Bonn el compositor Ludwig van Beethoven, uno de los mayores genios de la humanidad, autor de insuperables obras del espíritu, entre las que, sin duda, destaca la Novena sinfonía, cuya partitura elaboró cuando ya estaba casi completamente sordo. El poeta José Hierro, en su poema alucinatorio “Beethoven ante el televisor”, incluido en su libro Cuaderno de Nueva York (1998), expresó su adoración por el músico que “identificaba / todos los sones de la naturaleza”, pero nunca pudo escuchar algunas de sus composiciones mayores. Os compartimos el poema y os invitamos a disfrutar de la sinfonía.

BEETHOVEN ANTE EL TELEVISOR

El alemán de Bonn identificaba
todos los sones de la naturaleza:
el del mar, el del río, el del viento y la lluvia,
el canto del ruiseñor, el de la oropéndola, el del cuco.
Un día, cantó un ave, y él no oía su canto:
fue la primera señal de alarma.
Luego avanzó implacable la sordera
hasta desembocar en la noche de los sonidos.
Compuso, desde entonces, imaginándolos.
Nunca pudo escuchar su misa en Re,
sus últimos cuartetos, su última sinfonía.

Luis van Beethoven murió en mil ochocientos veintisiete
(es lo que piensan los desinformados),
pero yo lo he visto en el Lincoln Center.
Fue en los años noventa. Ocupábamos
asientos contiguos. Yo lo reconocí
por su expresión huraña y tierna y feroz.
Y también por el desaliño de que nos hablan sus biógrafos.
Escribí en mi programa estas palabras:
“Excelente concierto”. Y él asintió:
“No se moleste en escribir, oigo perfectamente”.

Después, en el descanso, hablamos de su música,
(sin duda se dio cuenta
de que acababa de reconocerlo.)
Avisaron de que había que volver
a la sala para escuchar el plato fuerte,
la Novena. Pero él, van Beethoven,
dio media vuelta, y se marchaba.
“Pero, ¿precisamente ahora?” le pregunté.
“Yo regreso al hotel. Voy a escuchar
la Novena Sinfonía en el televisor,
la transmiten en directo”, contestó.
“¿Me permite que le acompañe?”, dije.
Y se encogió de hombros.

Pues aquí acaba todo.
Nos sentamos ante el televisor.
Escuchamos el golpe de batuta
sobre el atril. Silencio. Y la orquesta rugió.
Entonces, Ludwig van Beethoven
se levantó y apagó el sonido.
Ahora sí que el silencio era absoluto.

Canturreaba a veces, levantaba la mano
para indicar la entrada a los timbales
en el Scherzo. Lloró con el adagio,
enardeció cuando cantaba el coro
las palabras de Schiller.

Yo nunca podré oír, nadie podrá,
lo que él oía. Finalizó el concierto.
Fue entonces cuando se levantó,
y se acercó al televisor,
recuperó el sonido.
Las cámaras enfocaban ahora
al público enardecido.
Van Beethoven oía, en mil novecientos noventa,
los aplausos que no podía oír en Viena,
en mil ochocientos veinticuatro.

Poesía y cultura clásica en el Día de la Lectura en Andalucía

Termina un año en el que los grandes premios literarios han recaído en poetas: la canadiense Anne Carson fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Letras; la estadounidense Louise Glück, con el Premio Nobel de Literatura; y el valenciano Francisco Brines es nuestro flamante Premio Cervantes. ¡Qué mejor manera de celebrar, este 16 de diciembre, Día de la Lectura en Andalucía, que leyendo sus versos!  Los tres poetas comparten una gran pasión por la cultura clásica, por lo que leer sus textos nos permitirá celebrar, además del don de la poesía y el placer de la lectura, el legado artístico y cultural de Grecia y Roma.

Empezamos el recorrido por una clase de latín: aquella en la que la protagonista de La belleza del marido, de Anne Carson, conocería al que sería su marido. ¿Puede el deseo despertar en medio de reflexiones gramaticales, entre citas de Tito Livio y Tácito? ¿Existen escudos ante el amor?

XI. HAZ TUS DIVISIONES DE ACUERDO CON LAS ARTICULACIONES NATURALES DE LA FORMA LE DIJO SÓCRATES A FEDRO CUANDO ESTABAN DISECCIONANDO UN DISCURSO SOBRE EL AMOR

Por qué la naturaleza me entregó esta criatura; no digáis que lo elegí
sino que me aventuré:
por cierta pura gravedad de la propia existencia,
¡una conspiración del ser!
Éramos quince.
Era en clase de latín, primavera tardía, al final de la tarde, perifrástica pasiva,
por alguna razón me giré en mi sitio
y ahí estaba él.
Ya sabes dicen que un carnicero zen hace un solo corte preciso y el buey entero se derrumba
como un puzle. Sí un tópico

y no pido perdón porque como digo yo no tuve la culpa, estaba sin escudo
cara a cara con la existencia
y la existencia depende de la belleza.
Al final.
La existencia no parará
hasta que alcance la belleza y entonces ahí seguirá con todas las consecuencias hasta el final.
Inútil interponer análisis
o hacer sugerencias contrafácticas.
Quid enim futurum fuit si… Qué hubiera ocurrido si, etc.
La voz del profesor de latín
subía y bajaba en suaves oleadas. Una perifrástica pasiva
puede ocupar el lugar del imperfecto o del subjuntivo pluscuamperfecto
en una situación contraria a los hechos.
Adeo parata seditio fuit
ut Othonem rapturi fuerint, ni incerta noctis timuissent.

escena guerra

Tan avanzada estaba la conspiración
que hubieran podido capturar a Otón si no hubieran temido los peligros de la noche.
¡Por qué conservo
esta frase en la memoria
como si hubieran pasado tres horas y no treinta años!
Sin escudo aún, de noche ya.
Cuánta razón tenían de temer sus peligros.

CirceEn el canto X de La Odisea, de Homero, se cuenta cómo el héroe griego Odiseo (Ulises) y su tripulación, en su accidentado viaje de regreso a su patria, tras la guerra de Troya, llegan a la isla de Eea. Allí, la maga Circe convierte a los compañeros de Odiseo en cerdos. Con el auxilio de Hermes, el dios mensajero, Odiseo consigue inmunizarse ante los hechizos de la maga, que devuelve a sus prisioneros su forma humana. Circe, enamorada de Odiseo, lo retiene en su isla todo un año y, luego, lo deja marchar. En su poema “El poder de Circe”, la estadounidense Louise Glück reescribe la historia dando voz a la maga. La historia, desde la perspectiva de una mujer de “corazón pragmático”, resulta bastante diferente.

EL PODER DE CIRCE

Jamás convertí a nadie en cerdo.
Algunas personas ya son cerdos; yo hago
que lo parezcan.

Estoy harta de tu mundo
que permite que lo exterior disfrace lo interior. Tus hombres no eran malos;
una vida sin disciplina
los hizo así. Como cerdos;

bajo mi cuidado,
y el de mis damas,
llegaron a dulcificarse.

Entonces revertí el hechizo, para mostrarte tanto mi bondad
como mi poder. Veía

que podríamos ser felices aquí,
como lo son los hombres y las mujeres
cuando sus necesidades son simples. Al mismo tiempo
vislumbré tu partida,
tus hombres, con mi ayuda, afrontando
los embates del clamoroso mar. ¿Piensas

que me perturban unas pocas lágrimas? Amigo mío,
toda hechicera tiene
un corazón pragmático; no ve lo esencial quien no puede
afrontar las limitaciones. Si solo hubiera querido retenerte,

te hubiera mantenido prisionero.

En pleno Romanticismo, el poeta inglés John Keats puso de moda, con su “Oda a una urna griega”, la meditación sobre cuestiones esenciales al ser humano a través de la écfrasis o descripción de obras artísticas de la Antigüedad. A esa tradición pertenece este poema de Francisco Brines, donde se reflexiona sobre el mito de la inmortalidad. En las estelas griegas, es habitual representar la muerte de un miembro de la familia como una despedida familiar.

Estela griega

ESTELA GRIEGA

En esta despedida familiar
pesa, sobre los ojos de la joven,
una cerrada niebla,
el sopor de la muerte. Mas serena,
hacia el mudo país del aire negro,
ella avanza. Su tierna edad, fijada
con amor en la piedra, aún perdura
como el último engaño de la vida.
(Vasto es el reino que la acoge, y frío.)

Mira la estela silencioso el hombre:
es solo de los vivos el deseo
de la inmortalidad.

Clásico y moderno

Francisco Brines ABC

El poeta valenciano Francisco Brines es el nuevo Premio Cervantes de nuestras letras. Un premio que se suma a anteriores reconocimientos (en el pasado, se le distinguió también con el Premio Nacional de las Letras y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, entre otros), y que viene a servir de colofón a una trayectoria ejemplar.

Su poesía, de resonancias clásicas, reflexiona, con un tono elegíaco y giros conversacionales, sobre la realidad íntima y la existencia. Compartimos este poema que actualiza un conocido tópico literario de la Antigüedad clásica:

COLLIGE, VIRGO, ROSAS

Estás ya con quien quieres. Ríete y goza. Ama.
Y enciéndete en la noche que ahora empieza,
y entre tantos amigos (y conmigo)
abre los grandes ojos a la vida
con la avidez preciosa de tus años.
La noche, larga, ha de acabar al alba,
y vendrán escuadrones de espías con la luz,
se borrarán los astros, y también el recuerdo,
y la alegría acabará en su nada.

Mas, aunque así suceda, enciéndete en la noche,
pues detrás del olvido puede que ella renazca,
y la recobres pura, y aumentada en belleza,
si en ella, por azar, que ya será elección,
sellas la vida en lo mejor que tuvo,

cuando la noche humana se acabe ya del todo,
y venga esa otra luz, rencorosa y extraña,
que antes que tú conozcas, yo ya habré conocido.

No seas avariento

La muerte del avaro, de Jheronimus BoschDe la avaricia, que es, según nuestra Academia, el “afán desmedido de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas”, dice nuestro refranero que “rompe el saco” y debe de llevar razón cuando tantas personalidades del pensamiento y la literatura universal coinciden en juzgarla como uno de los peores vicios del ser humano. Publibio Siro sostiene que “Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro todas”; y nuestro Séneca afirma que “La avaricia es como la llama, cuya violencia aumenta en proporción al incendio que la produce”.

Hoy, en nuestra antología literaria, os presentamos un texto que aborda este tema a través de un chiste y de una leyenda religiosa, inspirada en otra clásica, la del rey Midas. Se trata de un fragmento de la novela romántica costumbrista La Gaviota, de Cecilia Böhl de Faber, «Fernán Caballero». Deseamos que os guste.

Entre tanto, Dolores, llevando a su niño dormido en un brazo, había puesto con la mano que le quedaba libre, la mesa y colocado en medio las batatas, y distribuido a cada cual su parte. En su propio plato comían los niños; y Stein observó que Dolores ni aún probaba el manjar que con tanto esmero había confeccionado.

—Usted no come, Dolores—le dijo.

—¿No sabe usted—respondió esta riendo—el refrán «el que tiene hijos al lado, no morirá ahitado»? Don Federico, lo que ellos comen, me engorda a mí.

Momo, que estaba al lado de este grupo, retiraba su plato, para que no cayesen sus hermanos en tentación de pedirle de lo que contenía.

Su padre que lo notó, le dijo:

—No seas ansioso, que es vicio de ruines; ni avariento, que es vicio de villanos. Sabrás que una vez se cayó un avariento en un río. Un paisano que vio se le llevaba la corriente, alargó el brazo y le gritó: «Deme la mano.» ¡Qué había de dar!, ¡dar!, antes de dar nada, dejó que se le llevase la corriente. Fue su suerte que le arrastró el agua cerca de un pescador, que le dijo: «Hombre, tome usted esta mano.» Conforme se trató de tomar, estuvo mi hombre muy pronto, y se salvó.

—No es ese chascarrillo el que debías contar a tu hijo, Manuel—dijo la tía María—, sino ponerle por ejemplo lo que acaeció a aquel rico miserable que no quiso socorrer a un pobre desfallecido, ni con un pedazo de pan, ni con un trago de agua. «Permita Dios—le dijo el pobre que todo cuanto toquéis, se convierta en ese oro y esa plata a que tanto apegado estáis.» Y así fue. Todo cuando en la casa del avaro había, se convirtió en aquellos metales tan duros como su corazón. Atormentado por el hambre y la sed, salió al campo, y habiendo visto una fuente de agua cristalina, se arrojó con ansia a ella; pero al tocarla con los labios, el agua se cuajó y convirtió en plata. Fue a tomar una naranja del árbol, y al tocarla se convirtió en oro; y así murió rabiando y maldiciendo aquello mismo por lo que ansiado había.

Fernán Caballero

Tampoco importa

Os invitamos a disfrutar una vez más de la música de Mozart, muy bien representada en nuestro catálogo. ¿Qué tal empezar por el Réquiem? Así opina sobre esta obra el poeta Roger Wolfe en un poemita titulado “La música”:

Si la muerte
en algo
se parece
al Réquiem
de Mozart,
embarcadme
esta misma
noche.
(Y si no,
tampoco importa.
Con que suene
bastará.)

Ruedas y libros

Ruedas y libros

El escritor austríaco Stefan Zweig (1881-1942) adquirió fama gracias sus relatos novelescos sentimentales (Carta de una desconocida o Veinticuatro horas en la vida de una mujer) y a sus biografías (María Estuardo, María Antonieta). Su interés por la historia, la cultura y la literatura se manifiestan en ensayos como “El libro como acceso al mundo”, del que os ofrecemos las primeras líneas: 

El movimiento que apreciamos en la tierra se apoya esencialmente en dos invenciones del espíritu humano: el movimiento en el espacio se basa en la invención de la rueda, que gira vertiginosamente alrededor de su eje, y el movimiento intelectual guarda una relación directa con el descubrimiento de la escritura. En cierto momento, en algún lugar, un ser humano anónimo concibió la idea de doblar una madera dura, curvarla y convertirla en una rueda. Gracias a este pionero, la humanidad aprendió a superar la distancia que separa pueblos y países. De pronto era posible entrar en contacto con otras personas por medio de vehículos que permitían transportar mercancías, viajar para adquirir nuevos conocimientos y acabar con las restricciones impuestas por la naturaleza, que limitaba la obtención de frutos, de minerales, de piedras preciosas y de otros productos a zonas donde las condiciones climáticas eran propicias.

Los países ya no vivían aislados, ahora establecían vínculos con el resto del mundo. Oriente y Occidente, Norte y Sur, Este y Oeste fueron aproximándose poco a poco, a medida que concebíamos nuevos medios de transporte. El desarrollo de la técnica ha dotado a la rueda de formas muy sofisticadas—la locomotora que arrastra los vagones de un tren, los automóviles que circulan a toda velocidad o los barcos y los aviones propulsados por el giro de sus hélices—con las que acortamos las distancias y vencemos la fuerza de la gravedad; del mismo modo, la escritura, que ha evolucionado desde los pliegos más sencillos, pasando por los rollos, hasta culminar en el libro, ha puesto fin al trágico confinamiento de las vivencias y de la experiencia en el alma individual: desde que existe el libro nadie está ya completamente solo, sin otra perspectiva que la que le ofrece su propio punto de vista, pues tiene al alcance de su mano el presente y el pasado, el pensar y el sentir de toda la humanidad. En nuestro mundo de hoy, cualquier movimiento intelectual viene respaldado por un libro; de hecho, esas convenciones que nos elevan por encima de lo material, a las que llamamos cultura, serían impensables sin su presencia.

Libros de película

“Voy a elegir una heroína que, excepto a mí, no gustará mucho”, se decía Jane Austen al concebir al personaje de Emma, la protagonista de la novela del mismo título que publicaría en 1815; pero se equivocó. La joven Emma Woodhouse, y sus empeños en ejercer de casamentera entre sus amistades y relaciones, mientras desatiende sus propios sentimientos, fueron tan del gusto de los lectores que pronto se convirtió en un clásico, que, ya en época reciente, ha sido una y otra vez llevado al cine y la televisión. La última adaptación de esta novela, llena de ingenio e ironía, se la debemos a Autumn de Wilde, y se estrena hoy en los cines de España. Aquí tenéis el avance:

También se estrena hoy, una nueva versión cinematográfica de otra novela británica. Nos referimos a la deliciosa narración infantil (es decir, para todos los públicos) de Roald Dahl titulada Las brujas: una obra maestra del horror y del humor, muy apropiada para este puente de Todos Los Santos. Robert Zemeckis, que ya ha dirigido varias películas destinadas al público juvenil, como Regreso al futuro o Cuento de Navidad, es el responsable de esta adaptación.

Las dos películas tienen buena pinta; habrá que ver si nos proporcionan el mismo placer que encierra la lectura de estos dos clásicos, que podéis encontrar en nuestra biblioteca.